En ciertas zonas de España a los Guardas, a su trabajo,
a sus medios, a todo lo referente a ellos, se denominaba el
Guarderio en la inteligencia de que a un Guarda le sustituiría
otro Guarda con el mismo criterio y que estos serian apoyados
por otros para la consecución de su objetivo, EL
ORDEN EN LOS CAMPOS.
Así, siempre fue el Guarderio quien realizó las
acciones meritorias, la presencia era del Guarderio y la falta
del guarda por lo que generación tras generación
se forjó la idea de un cuerpo de hombres justos que entregaban
su vida a un trabajo, a una forma de ver las cosas, que generación
tras generación se nutrió con las acciones de
los buenos Guardas, que fue capaz de sacar cosas buenas de malos
guardas y ser la casa, el nexo común y orgullo de todos
los guardas a los que en algún momento, en estas tierras,
nos encuadraron en tan peculiar, legendaria e irreal Hermandad.
Los GUARDAS PARTICULARES DE CAMPO,
los GUARDAS DE CAZA, los GUARDAPESCAS
MARITIMOS, hemos Jurado nuestro cargo por el Real decreto
de Guardería Rural de S.M. Isabel II (R.D. 8 de Nov.
de1849) o hemos ido confirmados por la Administración
por la Ley de Seguridad Privada de S.M. Juan Carlos I (L. 23/92
de 30 de Julio) y somos los profesionales que debemos mantener
el orden en los campos y regular ciertas actividades con cargo
a presupuestos de particulares.
La problemática que ciertas notas de nuestra reglamentación
y trabajo plantean, ha motivado que los Guardas nos organicemos
en diferentes Entidades, Organizaciones y Asociaciones que ahora
rescatamos la idea y el espíritu del Guarderio.
Desde este espíritu de Unidad, pues el Guarderio esta
participado por TODAS las entidades conocidas que representan
a los guardas, y con la férrea voluntad de ser mas y
mejores por el desarrollo e impulso que de nuestra Profesión
vamos a realizar se creo un órgano rector de todas las
inquietudes de los Guardas, por todos participado que se denomina
CONSEJO NACIONAL DEL GUARDERIO
que marcará las bases y proyectos que guíen nuestro
caminar hacia el futuro.